LOS DÍAS MENOS BUENOS…

Todos los tenemos, por ellos hemos pasado, han sido muchos… son necesarios para que nos demos cuenta que nuestra vida no es un camino de rosas. También las rosas tienen sus espinas, esas que a veces pinchan y hacen sangrar, esas que te ponen con los pies en el suelo y te hacen ver que estás en la realidad…

 

No hay nada mejor en esta vida que ilusionarse y soñar despierto por algo en lo que crees; es maravilloso… sin embargo debes saber que problemas y trabas pueden aparecer cuando menos te los esperas, pero también eres capaz de solventarlos con firmeza, seguridad, confianza y paciencia.

 

Nuestras expectativas deben ser reales, deben estar equilibradas con lo que somos capaces de dar y lo que somos capaces de aceptar al recibir. Qué importante es poder sentir que estás en el camino; y que aunque vengan pinchazos, eres capaz de aceptar que puedes arreglarlos, solucionarlos y volver a relanzar ese viaje que encumbra en tus éxitos.

 

Los días menos buenos también aparecen, debes estar preparado para ellos, no sin esperarlos, sí entrenado para soportarlos y aceptarlos… Permítetelos, forman parte de tu lección de vida; a unas personas les pesan más que a otras, esos días aparecen por sorpresa y se quedan a tu lado para hacerte la puñeta, incluso más de la cuenta, sin embargo, piensa que llegará el día que le des la vuelta; porque serás capaz de escudarte, de tolerar, de afrontar, de aceptar y de convivir con esos días menos buenos.

 

Cuando seas capaz de convivir… podrás vivir… y aunque es difícil y complicado, ya podrás sumar esos días menos buenos a tus días buenos. Todos forman parte de ti, de tu aprendizaje y de tu historia.