Una vez más pasamos por el día de los enamorados, y la exaltación al amor es un hecho flagrante que ocurre en este día.

¿Cómo voy hoy a demostrar que estoy enamorado? ¿Un perfume, un colgante, un viaje, un diamante, un ramo de flores…? Cualquier detalle por mínimo que sea, tiene su gran impacto…

Quizá nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, y este día es un ejemplo más de ello. Ese amor que profesamos el 14 de Febrero puede llegar a ser como el efecto gaseosa; ya que en cuestión de horas se habrá pasado y no volveremos a encontrar una excusa para “regalar amor” hasta dentro de un año.

Claro que las personas enamoradas, lo están todo el año; y no hace falta fecha concreta para “demostrar”, sin embargo, sí que los detalles minúsculos durante muchas fechas;  digamos, al libre albedrío, suman y dan como resultado un proceso que no tiene por qué culminar en un regalo material a mitad del mes de este segundo mes del año.

Cuando vas sembrando día a día; con ilusión, con pasión, con cariño, con mimos, con miradas, con gestos, con caricias, etc. estás haciendo crecer algo muchísimo más grande que el efecto de un “simple” regalo. Es más, estás regalándote en tu esencia, estás dando lo mejor de ti a esa persona que está a tu lado y que no necesita una fecha concreta en el calendario para que expreses que estás enamorado.

Sí que es un día especial, así lo han querido las grandes superficies, agencias de viajes, tiendas de regalos, etc. Recuerda que también puede serlo porque tú decidas que lo sea, así como otro día cualquiera.